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Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

La cesta de Navidad y su tratamiento fiscal

Hay empresas que no adoptan ninguna medida precautoria especial a la hora de contabilizar las facturas de las cestas de Navidad. Se computan como gasto, se deducen el IVA y listos. Además, como el coste de la cesta para cada empleado no es demasiado alto, tampoco imputan ninguna retribución en especie por ese coste. Pues debe saber que el dispendio tiene unas consecuencias fiscales cuyo tratamiento le invitamos a conocer:

En sede de la empresa:

Los importes satisfechos por las adquisiciones de cestas de Navidad son un gasto deducible, tanto en el Impuesto sobre Sociedades como en el IRPF del empresario que las entrega. La propia normativa establece que estos obsequios no se consideran donativos o liberalidades –conceptos que no serían deducibles– siempre que se efectúen con el personal de la empresa y de acuerdo con los usos y costumbres.

En el trabajador:

el hecho de que este desembolso se considere un gasto deducible en sede del empresario tiene una contrapartida en el IRPF del trabajador: la cesta tiene la consideración de mayor remuneración satisfecha a los trabajadores, constituyendo la llamada retribución en especie, por lo que la empresa queda obligada a efectuar un ingreso a cuenta a favor de Hacienda. Lo vemos claro con un ejemplo:

D. Benigno Caballero, generoso comerciante propietario de “Dulces Sueños” quiere obsequiar a sus trabajadores con un lote navideño cuyo coste total asciende a 10.000 euros y el tipo de retención aplicable a su plantilla (en promedio) es del 20%; D. Benigno deberá ingresar en Hacienda, por el concepto de ingreso a cuenta de esta retribución en especie, la cantidad de 2.000 euros (10.000 x 20%). Eso sí, puede repercutir (retener) este ingreso a cuenta a los trabajadores, en cuyo caso no soportará este coste adicional. Pero sus trabajadores habrán soportado el coste del regalo recibido.

¿Y qué ocurre con el IVA?

Sencillamente que, al ser soportado por la adquisición de bienes destinados al uso privado del personal, no es deducible,  por lo que constituirá un mayor coste para la empresa y su deducción como IVA soportado es improcedente.