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Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

La indemnización por siniestro en el IRPF

Nuestro amigo Sulpicio sufrió un siniestro en su vivienda. Como tenía suscrita una póliza de seguro, reclamó a la compañía la indemnización por los daños padecidos; sin embargo, Telefonito Seguros se negó al pago de los daños causados por el siniestro, alegando que éste no estaba cubierto por la póliza. Sulpicio reclamó justicia a los tribunales, que acordaron que la aseguradora debía satisfacerle una indemnización económica, más los intereses por la demora en el cobro, además de las costas del juicio.

Pues bien, sepa que cuando Sulpicio haga las cuentas con Hacienda al presentar su declaración del IRPF, deberá tener en cuenta las consecuencias del cobro efectuado por tales conceptos:

Indemnización por los daños sufridos:

Respecto a la indemnización, deberá declarar una ganancia por la diferencia entre ésta y el valor de reposición de los bienes siniestrados. No se tiene en cuenta el valor de adquisición originario. Por ejemplo, si la vivienda siniestrada costó 100.000 euros (en la parte imputable a la edificación), los daños afectan al 25% del edificio (lo que supondría un valor de coste proporcional de 25.000 euros) y usted cobra 40.000 euros (siendo éste el coste de reparación de los daños), no deberá declarar ninguna ganancia, aun cuando el valor de adquisición de la parte dañada sea inferior a lo percibido.

Sin embargo, puede ocurrir que el importe cobrado no sea igual al valor de reposición de los bienes siniestrados, en cuyo caso:

  • Si la aseguradora indemniza con una cantidad inferior (porque cuando contrató el seguro los bienes se valoraron por debajo de su valor real), se producirá una pérdida patrimonial por la diferencia; esta pérdida se integrará en la base imponible general del IRPF, al no proceder de ninguna transmisión.
  • También puede ocurrir que la indemnización sea superior (aunque es poco probable, sí resulta posible, por ejemplo si la aseguradora le paga una cantidad alzada y después la reparación realizada para dejar la vivienda como estaba antes es inferior a dicha suma). En este caso existirá una ganancia por el exceso, que deberá integrarse en la base imponible general del IRPF tributando al tipo marginal correspondiente, en función de su nivel de renta.

¿Y qué ocurre si no me gasto, total o parcialmente, la indemnización? 

Si la indemnización no se invierte en la reparación, o sólo lo hace parcialmente, Hacienda considera que también existe una ganancia por la cantidad no invertida. Sin embargo, si esa ganancia coincide con una pérdida de valor del inmueble (que obviamente tendrá un valor inferior precisamente porque no se han realizado los arreglos), cabe defender que no hay ganancia, como así lo ha entendido algún tribunal.

Ejemplo práctico. 

El perito de la compañía cuantificó el daño causado por el siniestro en 100.000 euros, pero finalmente usted cobró 90.000, destinando 60.000 a reparar los daños, y el resto a pagarse un crucero por el Mediterráneo:

  • Según Hacienda, usted sufre una pérdida de 10.000 euros (la diferencia entre el daño sufrido y la indemnización cobrada) y, a la vez, obtiene una ganancia de 30.000 (por el importe cobrado y no destinado a la reparación, sino a darse un homenaje con Cuesta Cruceros).
  • Pero si esos 30.000 euros coinciden con una disminución del valor del inmueble, usted podrá defender que no existe tal ganancia.

Costas. 

Su importe íntegro se considera una ganancia patrimonial que tributa en la base imponible general del IRPF (sujeta a la escala general de impuesto).

Intereses. 

También tributarán como ganancia, pero en este caso se integrarán en la base del ahorro, a un tipo de entre el 19% y el 23% en función del importe de todos los componentes de dicha base.