IMPUESTOS A LA SUCESIÓN: Su pago y la falta de liquidez

Hace pocos días me encontré con un amigo de la infancia a quien hacía tiempo que no había visto; sin embargo, a la inicial satisfacción por el reencuentro le sucedieron momentos de añoranza y amargura cuando me comentó que, además de haber sufrido la pérdida de su padre, carecía del dinero suficiente para afrontar el pago del Impuesto de Sucesiones. Triste situación, pero hay que encontrarle una solución.

Cuando un sujeto pasivo (nunca mejor dicho) fallece, además de los familiares, amigos, vecinos y conocidos que asisten al funeral, suelen comparecer dos convidados a la “fiesta”: Hacienda (en este caso la autonómica, si tiene transferidas las competencias en esta materia) y el Ayuntamiento (si entre los bienes del difunto encontramos inmuebles). La primera para recaudar el Impuesto de Sucesiones, y el otro para percibir el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, coloquialmente conocido como “la plusvalía municipal”.

Precisamente en aquellas comunidades que tienen transferidas las competencias relativas al Impuesto de Sucesiones, como es la de Baleares, es frecuente que la cuota a pagar a la Hacienda Autonómica por este impuesto resulte inferior a la que debe satisfacerse al Ayuntamiento por la “plusvalía municipal”. Pero lo que realmente clama a los espíritus es que solamente estos dos invitados se zampan un buen trozo de la tarta.

¿Qué opciones le quedan al heredero si carece de liquidez, tanto propia como en los bienes que va a recibir en herencia? Veamos algunas alternativas:

1. APLAZAMIENTO o FRACCIONAMIENTO: cuándo conviene.

Si no hay liquidez. Cuando el sucesor recibe una herencia constituida principalmente por inmuebles, va a tener que soportar una tributación elevada en el Impuesto sobre Sucesiones (ISD) y en el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (la plusvalía municipal). Al no existir (o habiéndolos son de escasa cuantía) otros bienes en el resto de la herencia (depósitos bancarios, acciones o fondos de inversión), si no tiene dinero propio para satisfacer dichos impuestos en el plazo de seis meses desde la fecha de fallecimiento, puede solicitar el aplazamiento del pago.

Tanto el ISD como la plusvalía municipal deben ser satisfechos por los sucesores con independencia de que hayan aceptado o no la herencia, salvo que renuncien a ella.

Cuando se quiera proceder a la venta de inmuebles. Existe la posibilidad de vender los inmuebles dentro del plazo de seis meses y obtener efectivo para hacer frente al pago de los impuestos, pero es difícil, ya que en el Registro de la Propiedad no se permite la inscripción de un cambio de titularidad si no se justifica el pago de los impuestos y, además, no es fácil encontrar compradores dispuestos a adquirir el inmueble en estas condiciones.

Cuando entre los bienes recibidos en herencia no existe efectivo suficiente para saldar la deuda tributaria, es posible presentar la declaración del ISD y solicitar un aplazamiento específico para estos casos. De esta forma, aunque el heredero no haya pagado el impuesto, podrá inscribir a su nombre los inmuebles y vender los que sean necesarios para pagar definitivamente la deuda.

El aplazamiento (te pagaré tal día, te lo prometo) debe solicitarse dentro del plazo establecido para pagar el impuesto, es decir, dentro de los seis meses siguientes al fallecimiento. En general, el aplazamiento máximo que le concederán será de un año (en alguna comunidad se ha ampliado dicho plazo hasta dos años). A diferencia de lo que ocurre con otros impuestos, no será preciso que se aporte ninguna garantía de pago.

Sin embargo, puede solicitarse un fraccionamiento (te pagaré en porciones, como los quesitos) de hasta un período máximo de cinco anualidades. Ahora bien, en este caso Hacienda exige que se garantice (aval bancario, por ejemplo) el pago del principal y de los intereses, más un 25% de la suma de ambas cantidades (porque de ti no me fío). Aunque este fraccionamiento del pago le supondrá al deudor asumir el coste adicional de las garantías, puede resultar beneficiado, pues:

  • Dispondrá de más tiempo para generar la liquidez suficiente por otros medios, sin necesidad de tener que vender ninguno de los inmuebles.
  • Si se ve obligado a vender alguno de ellos no tendrá que hacerlo apresuradamente, sino que podrá esperar al momento óptimo de su venta y pueda obtener un precio más elevado.

Aplazamiento de la plusvalía hasta seis meses. Puede aplazar el plago de la plusvalía municipal, aunque en este caso la ley sólo permite prorrogar seis meses más (hasta un año en total) el plazo para declarar e ingresar la deuda. Para ello, es preciso solicitar dicha prórroga dentro del vencimiento inicial de seis meses,

Sin embargo, si necesitase un mayor plazo, dentro del plazo de un año puede presentar la declaración del impuesto y solicitar un nuevo aplazamiento y/o fraccionamiento, proponiendo un calendario de pagos.

2 DOTAR DE LIQUIDEZ A LA HERENCIA: posibilidades.

Activos líquidos: seguros de vida y dinero. En función de la cuantía a pagar, cabe la posibilidad de que aplazar el pago no sea suficiente. En ese caso lo ideal sería que el propio causante, al planificar su herencia, ya haya previsto los impuestos que deberán pagar sus herederos, y la haya dotado de la liquidez suficiente. Por tanto, si Vd. está planificando su herencia, procure incluir en ella activos líquidos (cuentas corrientes o imposiciones a plazo, participaciones en fondos de inversión, acciones, seguros de vida, etc.) si quiere facilitar a sus herederos el pago de la “fiesta”.

De esta forma, los herederos podrán efectuar una liquidación parcial, incluyendo en ella únicamente el impuesto correspondiente al valor de dichos activos, para que el banco o la compañía aseguradora, a la vista de esa autoliquidación, pueda entregar los fondos a los herederos, y así éstos podrán liquidar los impuestos correspondientes a los restantes bienes de la herencia.

Plan de pensiones para el caso de fallecimiento. Es una opción a considerar por el causante: constituir un plan de pensiones que, en lugar de disponer de él al jubilarse, lo mantenga vigente haciendo constar a sus herederos como beneficiarios en caso de fallecimiento. Incluso puede continuar efectuando aportaciones una vez jubilado y reduciendo la base imponible de su IRPF, mientras que sus herederos podrán cobrar el capital acumulado acreditando su fallecimiento, sin necesidad de hacer liquidación parcial del ISD, al estar sujeto al IRPF.