Su asesor le informa

Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

Entregas gratuitas y descuentos a trabajadores: (I. Tratamiento en el IRPF).

En ocasiones, las empresas entregan a sus trabajadores bienes que ellas producen o comercializan, o les prestan servicios de forma gratuita o a precios rebajados. ¿Qué implicaciones fiscales tiene esta práctica respecto al IRPF?

REGLA GENERAL: Son rentas en especie.

La entrega a los trabajadores de bienes producidos o fabricados por la empresa, o la prestación de servicios de forma gratuita, tienen el carácter de retribución en especie en el IRPF, y deben valorarse a precios de mercado, entendiendo por tal el que libremente hubieran pactado ambas partes si no hubiera vinculación entre ellas. Asimismo, con ciertas limitaciones que se verán más adelante, también son retribución en especie los descuentos ofrecidos a los trabajadores sobre el precio ofertado al público.

Satisfacer este tipo de retribuciones obliga a la empresa a efectuar un mayor ingreso por retenciones. En estos casos, el mecanismo para hacer la retención es distinto al de las retribuciones dinerarias. Como en las retribuciones en especie no hay efectivo del que “descontar” la retención que después será ingresada en Hacienda, la empresa pagadora debe efectuar dicho ingreso a su propio cargo, realizando lo que se llama un “ingreso a cuenta”.

Ahora bien, para no tener que soportar el mayor coste que le supone a la empresa dicho ingreso a cuenta, ésta puede optar por repercutirlo al trabajador, por lo que pueden darse dos casos:

  • Si no hay repercusión, el trabajador integra en su IRPF, como rendimiento del trabajo, la valoración de la retribución en especie más el propio ingreso a cuenta.
  • Si hay repercusión, el empleado sólo integrará en su IRPF el valor de la retribución en especie.

REGLAS ESPECIALES: valoración

La normativa del IRPF establece reglas de valoración especiales para determinadas rentas en especie (que pueden valorarse a precios inferiores a los de mercado), y también prevé que determinadas rentas en especie están exentas de tributar en el IRPF.

A. Descuentos a trabajadores:

máximo del 15%. Con frecuencia las empresas que fabrican productos de consumo o comercializan productos al por menor (ropa, alimentación, etc.) ofrezcan a sus trabajadores descuentos sobre el precio de venta al público. En estos casos sólo se considera retribución en especie la parte de descuento que supere el 15%, o la parte de los descuentos totales anuales que supere los 1.000 euros.

Excepciones. No obstante, la normativa establece algunos supuestos en los que el descuento no será retribución en especie aunque su cuantía sea superior al 15% Cuando la empresa esté ofreciendo ese mismo descuento a otros colectivos entre los que también pueda incluirse el trabajador. Por ejemplo: si concede un descuento del 20% a clientes que acrediten ser familia numerosa y lo aplica a un trabajador en esa situación.

En caso de que el descuento se ofrezca en temporada de rebajas. Si, por ejemplo, en temporada de rebajas una empresa reduce los precios en un 30%, sus empleados podrán disfrutar de un descuento adicional del 15% sobre dichos precios ya rebajados, sin tributar más (en este caso concreto, los trabajadores podrán disfrutar de un descuento total del 40,5%).

Recomendación. Así pues, si alguna de las empresas a las que asesora ofrece descuentos a sus trabajadores, recomiéndele que, para evitar satisfacer retribuciones en especie, establezca un porcentaje de descuento que no supere el 15% indicado, y un importe máximo de compras anuales que evite que se superen los 1.000 euros anuales de descuento.
En concreto, para un descuento del 15%, el volumen de compras máximas (previas al descuento) a realizar por cada trabajador en un año sería de 6.666 euros, mientras que para un descuento del 12%, dicho volumen máximo sería de 8.333 euros.

B. Servicios exentos

Servicio de comedor. En caso de que la empresa ofrezca por ella misma (o a través de terceros) un servicio de comedor o cantina a precios rebajados, los empleados tampoco deberán tributar por dicha retribución en especie (cualquiera que sea el descuento), ya que se considera exenta en el IRPF.

Servicio de guardería. Está exenta del IRPF la prestación del servicio de guardería a hijos de empleados, tanto si lo efectúa la propia empresa como si se presta a través de terceros. En tal  caso, la empresa deberá pagar dichos servicios directamente a la empresa que los presta. No es válido reembolsar los costes a los empleados, o pagar una ayuda en su nómina (ya que se trataría de pagos en metálico, y no en especie). La empresa también puede entregar a sus empleados “vales”, que son aceptados por la mayoría de guarderías y restaurantes.

Servicio de transporte colectivo. Están exentas, con el límite anual de 1.500 euros por trabajador, las cantidades que la empresa satisfaga a entidades de transporte colectivo de viajeros, para que faciliten el desplazamiento de los trabajadores hasta el centro de trabajo (tren, metro, bus, etc). La empresa debe adquirir ella misma los bonos de transporte y entregárselos a los trabajadores. El bono de transporte deberá estar emitido a nombre del trabajador y ser intransferible. Es posible utilizar “fórmulas indirectas”, entregando tarjetas o medios electrónicos de pago para que los empleados los usen exclusivamente para abonar el coste de sus desplazamientos.

Servicio de escolarización. Está exenta la retribución en especie derivada de la escolarización gratuita o a precios rebajados de los hijos de empleados de colegios e institutos de educación infantil, primaria, secundaria obligatoria, bachillerato o formación profesional.