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Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

¿Podemos compartir los gastos particulares y de la actividad económica?

Un profesional liberal (médico, abogado, arquitecto, agente comercial, ingeniero, escritor, etc.) desarrolla su actividad como profesional en su despacho, bufete o consulta, situado en su propio domicilio, compartiendo físicamente parte del mismo como vivienda habitual y parte como bien afecto a la actividad económica;

además de soportar los gastos derivados de la utilización del inmueble como despacho, debe hacer frente a los gastos de teléfono, mantenimiento y consumibles de su ordenador, material de oficina, seguros, etc. El problema aparece cuando tiene que efectuar su declaración del IRPF y anotar en su libro de gastos los importes que resulten procedentes. En este sentido, la Dirección General de Tributos ha fijado su criterio de interpretación de la normativa vigente en una consulta vinculante de 27/05/15, de la que se deducen las siguientes consideraciones:

  1. REGLA GENERAL: Los gastos deben justificarse mediante la correspondiente factura y estar registrados en los libros que resulten obligatorios para el contribuyente.
  2. REGLAS ESPECIALES:
  1. Material de oficina y libros: serán deducibles si resultan necesarios para el ejercicio de la actividad, debiendo existir una correlación entre ingresos y gastos; se exige prueba a cargo del contribuyente y aceptación por parte de los órganos de la Agencia Tributaria.
  2. Utilización del despacho, local, consulta, teléfono y ordenador: La ley del IRPF admite la afectación parcial de bienes a la actividad económica (utilización compartida con el uso particular) siempre que la parte del bien afecta a la actividad económica sea susceptible de aprovechamiento independiente del resto. De ahí que el profesional podrá deducirse los gastos inherentes a la titularidad de la vivienda (tales como el IBI, tasas locales o autonómicas, comunidad de propietarios, amortización del inmueble). Eso sí, en la parte proporcional que resulte del uso de la vivienda como despacho, local  o consulta profesional. Si la vivienda no fuera propiedad del profesional, sino arrendada, se podría deducir la parte proporcional del alquiler satisfecho por el uso como bien afecto a su actividad profesional.
  3. Otros gastos de uso compartido:
  • los gastos por suministros (agua, calefacción, teléfono, conexión a internet, fax, etc.) solamente serán deducibles como gasto de la actividad profesional cuando se destinen exclusivamente para su uso en tal actividad. Lo anterior significa que NO ES POSIBLE aplicar proporción alguna para este tipo de gastos. Simplemente no son deducibles porque su afectación no es exclusiva a la actividad económica.
  • Uso del teléfono móvil y del ordenador: mismo criterio que los suministros: sólo se admite el gasto si su uso es exclusivo para la actividad económica. Si el uso es indistinto, no es deducible.
  • Prueba: en ambos casos, probar que los bienes son de uso exclusivo en la actividad profesional corre a cuenta del contribuyente. ¿Le parece fácil? Pues la norma admite cualquier medio de prueba válido en Derecho… Y los romanos también hablaban de una “probatio diabólica” (de imposible demostración). Pues eso, “a buen entendedor…”