Su asesor le informa

Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

El incremento de los precios de la vivienda, tanto de compra como de alquiler, ha provocado el éxodo a las localidades circundantes, donde existen mayores posibilidades de encontrar inmuebles en condiciones de ser adquiridos o arrendados a precios más asequibles. Consecuencia de ello, aparte de los atascos de tráfico que ello provoca diariamente en las vías de acceso a las ciudades en horas punta, es que quienes trabajan en régimen de  jornada partida, por razones obvias que traen su causa en el tiempo invertido para los desplazamientos, les resulta imposible almorzar en su domicilio, debiendo satisfacer la necesidad de reponer fuerzas, bien mediante la tartera que debió preparar en su casa la noche anterior (si pudo, pues cuando llegó a casa no le dio tiempo para ir al súper y la nevera estaba casi vacía), bien acudiendo a algún servicio de restaurante de la zona (siempre hay un “menú del día” por ahí).

Nuestro amigo Sulpicio sufrió un siniestro en su vivienda. Como tenía suscrita una póliza de seguro, reclamó a la compañía la indemnización por los daños padecidos; sin embargo, Telefonito Seguros se negó al pago de los daños causados por el siniestro, alegando que éste no estaba cubierto por la póliza. Sulpicio reclamó justicia a los tribunales, que acordaron que la aseguradora debía satisfacerle una indemnización económica, más los intereses por la demora en el cobro, además de las costas del juicio.

Durante la época estival las elevadas temperaturas pueden provocar situaciones de emergencia que exigen una rápida actuación para superarlas. Cualquier persona puede sufrir una lipotimia, un desmayo, un desvanecimiento o un desfallecimiento, motivado tanto por la elevada temperatura en el lugar en el que se desenvuelve, como por el fuerte contraste que existe entre la temperatura interior del puesto de trabajo y la exterior, o por una súbita bajada de tensión.

Desde el 1 de julio ha entrado en vigor la normativa del Impuesto sobre estancias turísticas en las Islas Baleares y de medidas de impulso del turismo sostenible, coloquialmente denominada “la ecotasa”. Con el producto de su recaudación el Govern Balear pretende realizar inversiones tendentes a compensar el impacto territorial y medioambiental del turismo en nuestras islas.