Su asesor le informa

Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

Los servicios de la Inspección de Trabajo están realizando una campaña de vigilancia del tiempo de trabajo, que tiene por objeto el cumplimiento y el respeto de los descansos entre jornadas, centrando su atención en el cumplimiento o la inobservancia, por parte de la empresa, del contenido de los artículos 34.3.2º y 37.1 del Estatuto de los Trabajadores, cuyo contenido es el siguiente:

El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea que será de aplicación a partir de mayo de 2018 introduce cambios sustanciales en la normativa aplicable en España. El nuevo Reglamento contiene importantes novedades en cuanto a las obligaciones de los responsables y encargados de tratamiento, y supone un mayor compromiso para las organizaciones del sector privado y público con la protección de datos: algunas de las medidas que impone son una ampliación y otras han sido reemplazadas.

Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena, concepto recogido por la Ley General de la Seguridad Social. Sin embargo, como esta definición es tan ambigua son los tribunales los que acaban determinando qué supuestos concretos (y cuáles no) constituyen accidente laboral y cuáles deben ser tratados como enfermedad común.

Tras las sentencias del Tribunal Supremo de 23.03.17 y de 20.04.17, en unificación de doctrina, en las que se determina que las empresas no están obligadas a efectuar un registro diario de la jornada de todos sus empleados, la Inspección de Trabajo ha publicado una Instrucción en la que incorpora lo sentenciado por el TS y modifica el criterio que venía manteniendo hasta la fecha en lo que respecta a la obligación de las empresas de registrar diariamente la jornada de trabajo de todos sus empleados.

Requisitos formales de las facturas ordinarias: Toda factura y sus copias deberán reunir determinada información mínima exigida por la normativa, sin perjuicio de otros contenidos complementarios que el expedidor desee hacer constar en ella (logotipo, publicidad, etc.).