Su asesor le informa

Bienvenidos a nuestro espacio de comunicación en el que le presentamos información que esperamos sea de su interés. Ramón Lleonart.

La Agencia Tributaria, en su actividad de lucha contra el fraude tributario, ha incrementado sus medios de control con la finalidad de aflorar beneficios no declarados provenientes de la economía “sumergida”, tanto en actividades económicas (empresariales o profesionales) como de rendimientos del capital. Entre los últimos cabe destacar la acción ejercida sobre los inmuebles vacíos, al objeto de aflorar ingresos, tanto de actividades económicas, como de alquileres no declarados. A tal fin se vale de la información facilitada por las compañías eléctricas en una declaración anual, en la que comunican el consumo eléctrico de todos los inmuebles del país. En dicha declaración la compañía informa de:

La Audiencia Nacional ha emitido una sentencia (08/01/18) en la que dispone que la empresa no está obligada a conceder permiso retribuido por matrimonio a los trabajadores que constituyan parejas de hecho (o a los nuevos modelos de convivencia familiar continuada y de género distintos al de las uniones matrimoniales) si no lo establece expresamente el convenio colectivo que resulte de aplicación.

Entre los cotizantes al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) debemos distinguir a quienes lo hacen con motivo de ser titulares de una actividad empresarial y quienes, con motivo de ser propietarios de acciones o participaciones sociales de una entidad, están obligados a afiliarse a este régimen. Los primeros son personas físicas que ejercen la actividad económica a su nombre; los segundos son los denominados “autónomos societarios”, ya que la actividad económica se ejerce bajo la titularidad de una persona jurídica (sociedad) en la que el socio es, asimismo, trabajador de la empresa, pudiendo incluso ejercer las funciones inherentes al cargo de administrador de la entidad.

Nuestro amigo Juan Sufridor se nos está volviendo mayor. Va camino de los 60 y está pensando en su futura jubilación. Él y María del Carmen, su estimada esposa, han “tirado del carro” desde que, recién casados, montaron la tienda. Son ya muchos años y los efectos de la edad comienzan a notarse. Cada mañana abre a la misma hora, pero le cuesta más levantarse.

Por regla general las empresas deben declarar e ingresar el IVA repercutido en la declaración correspondiente a la fecha de devengo de la operación (entrega del bien o prestación del servicio), con independencia de que lo hayan cobrado o no. Pero ¿qué ocurre cuando existe falta de pago de la factura (y en consecuencia del IVA repercutido en ella)? ¿Puedo recuperarlo?

Como consecuencia de los comentarios aparecidos en nuestro anterior Boletín del mes de mayo 2016, es posible que se haya planteado la posibilidad de proceder a la   implantación de la jornada intensiva en su empresa durante la época estival. Sin embargo, antes de tomar esta decisión creemos conveniente que reflexione sobre determinados aspectos y, una vez valorados, proceda en consecuencia.

Dos recientes sentencias de la Audiencia Nacional, la primera del 4 de diciembre de 2015 y la segunda del 19 de febrero de 2016, han interpretado el contenido del artículo 35, apartado 5, del Estatuto de los Trabajadores, cuyo contenido es el siguiente: “A efectos del cómputo de horas extraordinarias, la jornada de cada trabajador se registrará día a día y se totalizará en el periodo fijado para el abono de las retribuciones, entregando copia del resumen del trabajador en el recibo correspondiente”.

Nuestro amigo Juan Sufridor se plantea la posibilidad de implantar, si llega a un acuerdo con los trabajadores de su empresa (y si a su esposa María del Carmen Angustias le parece oportuno), la jornada intensiva en su negocio durante el próximo verano (a ver si este año nos ponemos morenitos en la playa, que ya me he comprado el protector solar). Antes de tomar la decisión, ha efectuado algunas reflexiones, que les reproducimos a continuación:

A la dirección de la empresa le interesa que la información “sensible” que está al alcance de un determinado departamento no trascienda al resto de la plantilla de trabajadores -ventas, compras, sueldos, comisiones, situación personal, familiares, transferencia de tecnología (know how), etc.- al objeto de que esa sensibilidad no dañe las buenas relaciones existentes entre ambas partes o entre los mismos trabajadores de la plantilla ni, por supuesto, las obligaciones derivadas de la protección de datos de carácter personal. ¿Cómo puede la empresa solucionar esta cuestión?