Planes de futuro Lleonart: 10 razones.

Tanto si eres joven como si ya tienes una edad, debes preocuparte por tu futuro. Y nada mejor que un buen plan (de pensiones, claro; del otro no sabemos nada). No puedes permanecer inmóvil si quieres vivir algo mejor cuando te jubiles, porque si confías en la pensión pública como única fuente de ingresos, a lo peor te encuentras el pozo seco (o casi).

Vista la evolución del Fondo de Reserva para las Pensiones, la pirámide social invertida (más ciudadanos pasivos que activos), el incremento de la longevidad y la disminución de la natalidad, todo hace pensar que la evolución del sistema social de las pensiones no va a ser una mar en calma, sino todo lo contrario: menores prestaciones a percibir y mayor necesidad de ahorro individual. Es por ello que le ofrecemos algunos argumentos para que afronte el desafío y contrate un plan de pensiones. En pocos años nos lo agradecerás.

1. El sistema público está extenuado: ya no da para más.

El envejecimiento de la población y el deterioro del mercado laboral, que determina tanto la    reducción en el número de cotizantes como la cuantía de sus aportaciones, provocan que el  sistema público de pensiones llegue a ser insostenible, al menos en los mismos parámetros que hemos disfrutado las últimas décadas.
La pensión pública va a ir menguando en un futuro más o menos próximo y la población es consciente de ello, pues el número de ahorradores que invierte su dinero para  complementar la pensión pública ha subido; cada día es mayor el porcentaje de españoles que cree que su generación no alcanzará una pensión pública de jubilación y, en el caso de recibirla, una gran mayoría considera que no será suficiente para cubrir los gastos necesarios para la supervivencia.

2. Vivimos más años y, además, a todos nos gusta vivir bien.

De un lado desciende la tasa de natalidad, y de otro la esperanza de vida es cada vez mayor. Asómbrate: ¡sobre todo las mujeres! (con este tema, poca broma).
Consecuencia lógica de lo anterior es que vivir solamente con la pensión pública se nos hará cada vez más difícil, y si queremos mantener el nivel de vida actual no queda otra solución  que proyectar algún sistema complementario.

3. Ya no hay que esperar: se puede rescatar a los 10 años

Hasta la reforma fiscal de 2015 la imposibilidad de rescatar el ahorro invertido en el plan de pensiones hasta la jubilación era lo que más frenaba a los posibles inversores. Sin embargo, desde el 1 de enero de 2015 es posible rescatar los derechos consolidados (el ahorro acumulado) a los 10 años. También sería posible rescatar el ahorro si acontecieran los otros supuestos que contempla la normativa: fallecimiento, jubilación o incapacidad y a los supuestos excepcionales de enfermedad grave, desempleo de larga duración o riesgo de desahucio por impago de la hipoteca.

4. Confección a medida:

Al contratar el plan de pensiones, no se deje influenciar por extraños: debe informarse  previamente de los productos que existen en el mercado y convenir uno que logre el mejor rendimiento en función de su propio perfil ahorrador.

En función de sus expectativas, elija un plan conservador (aunque posiblemente menos rentable) uno agresivo (más volátil y con mayor riesgo), o tal vez uno asegurado (para no tener sorpresas).

Y si cree que se equivocó en su elección, no lo dude: cambie de plan. Trasladar su dinero de un producto a otro, sea o no de la misma entidad gestora, es posible cuantas veces quiera y sin coste alguno para el partícipe. Además, puede tener contratados más de un plan de pensiones, pudiendo distribuir libremente las aportaciones a realizar en cada uno de ellos hasta el tope máximo legal anual.

5. Puede alcanzar una buena rentabilidad si la elección es correcta

Que la Bolsa cierre con rentabilidades anuales positivas no significa que el nivel de satisfacción  de todos los partícipes de planes de pensiones haya sido igual.

Hay de todo, incluso planes que pierden dinero. Antes de colocar sus ahorros es crucial investigar, informarse y comparar, no fiarse de las campañas comerciales, de la publicidad que veamos por la calle o de la propuesta que nos haga nuestro banco de toda la vida. Déjese aconsejar por un especialista.

6. Desgrava impuesto.

El plan de pensiones y los planes de previsión asegurados (PPA), son los únicos instrumentos de inversión que reducen la base imponible por el importe de las cantidades aportadas, con un máximo de 8.000 euros al año. Esto es, aminoran los ingresos sobre los que se calcula el  impuesto a pagar.

7. Si eres mujer, lo necesitas más.

Las estadísticas señalan que  las mujeres son más longevas; hay un 34% más de mujeres (4,6 millones) que de hombres entre las personas mayores, y la esperanza de vida, hoy en 85 años, entre las más altas de Europa, se estima que llegará a 88 años en 2029.
Según cálculos realizados por actuarios de compañías de seguros las mujeres, al cobrar de media un 30% menos que los varones, aportan un 20% menos a planes de pensiones privados, obtienen un 41% menos en prestaciones privadas y perciben un 38% menos de pensión pública.

8. El dinero no se pierde:

Pasará a tus herederos. ¿Y qué pasa si fallezco por el camino, antes de empezar a cobrarlo? Tranquilo, el dinero no va a desaparecer. Después de pagar el impuesto correspondiente, tus herederos  disfrutarán de tus  ahorros (con lo que te costó a ti ahorrarlos, ya ves).

9. Tenemos un plan a tu medida.

Los hay conservadores, con rentabilidades mínimas; arriesgados, más volátiles, en los que las ganancias o pérdidas pueden ser enormes; incluso los hay garantizados. Tú eliges la tela, nosotros recomendamos el color blanco.

Escoge tu plan de pensiones teniendo en cuenta la edad y tu perfil de riesgo. Una persona joven podrá adoptar mucho más riesgo en planes de renta variable para obtener una mejor rentabilidad a largo plazo e ir trasladando, con el paso del tiempo, su cartera a posiciones más conservadoras.

10. Sé constante.

Realiza aportaciones periódicas. Esopo lo contaba en sus fábulas (la hormiga y la cigarra). El ahorro constante te permitirá acumular un caudal final suficiente para constituir una renta vitalicia o un capital, que complemente la pensión pública.

 

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